DON DOMINGO GAMALIEL PIOLI Y LA AVENIDA LIBERTAD
DON DOMINGO GAMALIEL PIOLI Y LA AVENIDA LIBERTAD
Por Matías H. Paea
Villa Elisa, E.R.
Diciembre 1, 2024
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1. INTRODUCCIÓN
A colación de la intervención de la Avenida Libertad de Villa Elisa, en un acto de justicia quiero recordar en estas palabras a don Domingo Gamaliel Pioli, quien fuera el primer propietario de las 25Has que contienen esta avenida. Una avenida que originalmente no estaba proyectada en los planos de la ciudad, sin embargo, como consecuencia del PROGRESO que traería el tren en 1907 con su ramal U6, fue posteriormente agregada, junto a la Avenida Guiffrey, para lograr un rápido acceso a la estación ELISA que, por entonces, representaba la máxima expresión de progreso, productividad y promesas de bienestar.
Villa Elisa, E.R.
Diciembre 1, 2024
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1. INTRODUCCIÓN
A colación de la intervención de la Avenida Libertad de Villa Elisa, en un acto de justicia quiero recordar en estas palabras a don Domingo Gamaliel Pioli, quien fuera el primer propietario de las 25Has que contienen esta avenida. Una avenida que originalmente no estaba proyectada en los planos de la ciudad, sin embargo, como consecuencia del PROGRESO que traería el tren en 1907 con su ramal U6, fue posteriormente agregada, junto a la Avenida Guiffrey, para lograr un rápido acceso a la estación ELISA que, por entonces, representaba la máxima expresión de progreso, productividad y promesas de bienestar.
2. DON DOMINGO GAMALIEL PIOLI
Detalles de la vida de Don Domingo Pioli podemos encontrarlo en el libro de Francisco H. Francou, "El Faro de la Cuchilla", 1942, Talleres Gráficos de la Provincia de Entre Ríos, edición de 1990, pp.58-62 (Francisco Francou, recordado en Villa Elisa por el Bv. F. Francou, hijo de don Emilio Francou, primer maestro, quien también tiene una calle que lo recuerda y de doña María Aguer de Francou, recordada en el nombre del Hospital local). Vale destacar que en su libro, Francou dice que el segundo nombre de Pioli era "GamOliel", sin embargo, era "GamAliel".
Dice Francou que Don Pioli se radicó en la colonia Villa Elisa, en 1889, es decir, un año antes de lo que consideramos la fundación de Villa Elisa (no hay acta fundacional, sino simplemente registros provinciales en los que don Héctor, adhiriendo a la Ley de Colonias y Villas, solicita la exención del pago de la "CONTRIBUCIÓN DIRECTA" por 10 años (equivalente de antaño del la actual renta de ATER). En base a estos documentos, se considera fundada en 1990).
Don Domingo nació en Berceto, Parma, Italia el 28 de julio de 1843, arribando a Buenos Aires en junio de 1872, pasando a vivir en la localidad de Caseros, Entre Ríos, en 1876.
Detalles de la vida de Don Domingo Pioli podemos encontrarlo en el libro de Francisco H. Francou, "El Faro de la Cuchilla", 1942, Talleres Gráficos de la Provincia de Entre Ríos, edición de 1990, pp.58-62 (Francisco Francou, recordado en Villa Elisa por el Bv. F. Francou, hijo de don Emilio Francou, primer maestro, quien también tiene una calle que lo recuerda y de doña María Aguer de Francou, recordada en el nombre del Hospital local). Vale destacar que en su libro, Francou dice que el segundo nombre de Pioli era "GamOliel", sin embargo, era "GamAliel".
Dice Francou que Don Pioli se radicó en la colonia Villa Elisa, en 1889, es decir, un año antes de lo que consideramos la fundación de Villa Elisa (no hay acta fundacional, sino simplemente registros provinciales en los que don Héctor, adhiriendo a la Ley de Colonias y Villas, solicita la exención del pago de la "CONTRIBUCIÓN DIRECTA" por 10 años (equivalente de antaño del la actual renta de ATER). En base a estos documentos, se considera fundada en 1990).
Don Domingo nació en Berceto, Parma, Italia el 28 de julio de 1843, arribando a Buenos Aires en junio de 1872, pasando a vivir en la localidad de Caseros, Entre Ríos, en 1876.
Conforme surge de FamilySearch, Domingo Pioli era viudo. Se había casado en segundas nupcias con Ángela Arato, pues su primer matrimonio se registró en Berceto, Italia (su ciudad natal), el 24 de julio de 1870 con María Marianni, con quien tuvo un hijo llamado Giovanni (Juan) Pioli, quien nació en 1872, el mismo año que falleció Maria. El acta de defunción de Mariana Marianni dice:
Anno Domini Millesimo octingentesimo septuagesimo secundo, Die vero Vigesima quinta Mensis Maj.
Maria Marianni, filia qm [quondam] Caroli et qm [quondam] Columbae Robecchi, a Rivergaro, Conjux Dominici Gamalielis Pioli a Berceto, Domi ejus infirma, prius tamen Ecclesiae Sacramentis pie refecta nec non aliis precibus juxta Ecclesiae praxim munita, hora tertia post meridiem migravit ex hoc saeculo; Cujus Corpus sepultum est in Coemeterio praedictae Berceti Parochiae. Ejus aetas fuit annorum viginti et septem. In quorum fidem = Jn. [sobre escritura] Hannib. Pioli Praepositus
[TRADUCCIÓN]
[TRADUCCIÓN]
En el Año del Señor de mil ochocientos setenta y dos, el día vigésimo quinto del mes de mayo [25 de mayo de 1872].
María Marianni, hija de los difuntos [quondam] Carlos y Colomba Robecchi, de Rivergaro, cónyuge de Domínico Gamaliel Pioli, de Berceto, estando enferma en su casa, pero habiendo sido antes confortada piadosamente con los Sacramentos de la Iglesia y asimismo provista de las demás oraciones según la práctica de la Iglesia, a la tercera hora después del mediodía [3:00 p. m.] emigró de este mundo; cuyo cuerpo fue sepultado en el cementerio de la predicha Parroquia de Berceto. Su edad fue de veintisiete años.
En fe de lo cual = Juan [sobre escritura]Anibal Pioli, Prepósito.
Como puede observarse, el fallecimiento de Maria Marianni se produce en Berceto por una enfermedad, lo que deja el interrogante si su fallecimiento se debió a complicaciones durante el parto o el embarazo.
Un dato interesante que surge del acta, es que originalmente comenzó siendo escrita por el cura párroco Joannes Marchetti, sin embargo, por algún motivo terminó firmandola el "Prepósito" Anibal Pioli, por este motivo, hacia el final, el acta dice "Jn", propio de Johannes, como están firmados los otros registros del mismo libro, pero está sobreescrito el nombre de "Hannibale Pioli" que oficiaba como "prepósito", tambien llamado "preboste", es decir, era el sacerdote que presidía una comunidad eclesiástica, en términos prácticos parroquiales, mientras el cura párroco era quien tenía la máxima autoridad y administración del lugar.
Lo que no cabe duda es que este hecho precipitó la decisión de dejar su tierra. En fin, duros debieron ser los primeros días de Domingo en Argentina con su pequeño hijo bebé y trascendiendo la muerte de su esposa.
“[…] Era la época en que la población, especialmente la de la colonia, estaba embarullada con las cuestiones del fundador y sus compradores de tierra. Don Domingo era la bonanza personificada. Incapaz de ofender a un semejante, defendía lo que él creía de su derecho, exponiendo sus argumentos con serenidad de hombre resignado.
Don Luis tenía otro temperamento. Era como ají picante, por lo bravo.
"[...] En un momento de la discusión pronunció una imprecación terrible, dio un paso atrás, levantó en alto su pesado bastón de "coronillo" y se afirmó como para descargarlo con toda la fuerza que da la rabia sobre la cabeza de don Domingo, el que nada hizo para atajarse el golpe que todos los presentes (menos uno) esperaron estupefactos.
Por suerte para don Domingo, don José Grand que se encontraba atrás de don Luis, le manoteó el bastón de marras, y evitando el bastonazo suspendido, que de haberse concretado, hubiera abollado la cabeza del gran artesano de los primeros arados que tajearon las cuchillas y laderas de mis pagos inolvidables"
“[…] Don Luis quedó adentro del boliche, más bravo que un zorrino. Los demás parroquianos trataban de calmarlo, mientras que mi artesano se perdía en lo oscuro de la noche, oyendo los consejos de una madre afligida.
Grande como Goliath y fuerte como Urso, el Vulcano de la fragua que encendió la primera hoguera en la aldea naciente de mi rincón nativo, no estaba hecho para la pelea.
Sus manos como tenazas y sus brazos hercúleos, capaces de doblar y moldear el hierro a su antojo al pie de la bigornia, estaban ejercitados para obras útiles únicamente y no para estrangular a un semejante.
¡Benditas las manos que saben trabajar y que son incapaces de ofender!”
Don Pioli fue además un hombre muy servicial y solidario con las primeras instituciones, donando trabajo y materiales sin percibir remuneración alguna. Francou lo recuerda trabajando con sus hijos en la descarga de materiales para la construcción del templo, siendo ferviente creyente.
Solía encontrárselo a la salida de la misa como "pregonero", parado sobre un cajón junto a la puerta del templo, leyendo el diario en voz alta, transmitiendo así las noticias locales y del mundo en tiempos donde el analfabetismo era la regla, y el pueblo era un crisol de dialectos con predominancia de los tres cantones alpinos: Vallais, Piamonte y Saboya.
Hombre de talla gigantesca y espalda encorvada, brazos hercúleos, manos callosas, cara tiznada y frente sudorosa. Figura ataviada a un viejo delantal de cuero marrón, con flecos que casi llegaban hasta el suelo.
SUS RESTOS
El 19 de mayo de 2026, recorriendo la ciudad de Urdinarrain, me dirigí al cementerio para coronar una investigación que fui realizando sobre el primer herrero de Villa Elisa: Domingo (Doménico) Gamaliel Pioli. Por intermedio de sus familiares, sabía que sus restos descansaban en el cementerio de aquella ciudad.
Al ingresar, en horas de la tarde de un otoño de sombras largas, no había nadie allí, y caminando entre tumbas y panteones no había podido localizarlo. Finalmente, Eduardo, cuidador del cementerio me indicó donde había un panteón que dice "Familia Pioli", que se encuentra a la izquierda tras ingresar por el acceso principal (-32.692370, -58.861291).
Hacia él me dirigí, verificando que no había una tumba que tuviera su nombre. Sin embargo, era prometedor, pues había un "Domingo Pedro Pioli Gandini" fallecido en 2008 y allí sepultado, lo que sería más que casual. Aunque hoy ya no se acostumbra tanto, antes era muy común que los hijos portaran el nombre de sus padres, y que un mismo nombre se perpetuara de generación en generación.
Asentado en Argentina, se casó en Concepción del Uruguay con Ángela Francisca Arato el 27 de abril de 1877, con quien tuvo una prolífica descendencia de 11 hijos. Ángela también era inmigrante, había nacido en Butigliera, Alejandría, Italia.
Fue contratado por Don Héctor como herrero para su colonia, asentando su oficio en la esquina de Av. Mitre y calle H. de Elia, propiedad que luego sería de Héctor Vilche, y así conocimos los elisenses esa esquina durante muchos años: "lo de Vilche", hoy emplazado allí "Teodoro Bar" (georreferencia -32.164316,-58.401441).
Para cuando Don Pioli ocupaba el lugar no estaba la construcción actual que se debe a Vilche, en cambio, había allí unos paraísos, álamos y plantas de membrillo, además de un gran parral, una huerta y flores de jardín. Destaca la cantidad de pájaros que se posaban sobre esos verdes, recordando que por el tiempo que evoca su memoria, no había gorriones.
Cuenta Francou que Pioli hizo un acuerdo con don Héctor, sobre la construcción de 100 arados a cambio de los cuales recibiría la tierra en cuestión, es decir, el lote 151 de la Concesión 42 del plano de fundación; a la que se comprometió en alambrar y trabajar, por tanto, alternaba su oficio de herrero con el de agricultor. Hoy este lote se encuentra delimitado por calles Follet Holt, Bv. F. Francou, Bv. Schroedder y Av. Urquiza.
Además de la Av. Libertad, dentro de sus límites se encuentra lo que hoy es la mitad de Plaza Moreno y la ya desaparecida Laguna de Baron (que fue rellenada y sobre la cual se construyó el barrio Medalla Milagrosa, motivo por el cual suele haber anegamiento de agua allí).
Extraoficialmente, hay versiones de que este acuerdo entre don Pioli y don Héctor no resultó como se esperaba, y aunque no tengo pruebas fidedignas de esta aseveración, algunos destellos de esto puede encontrarse en el segundo libro de Francisco H. Francou, "El Alma de Mis Pagos", 1943, Talleres Gráficos de la Provincia de Entre Ríos, edición de 1990, pp.96-97, cuando remite a un altercado sucedido entre don Domingo y un tal “don Luis” de quien no da mayores detalles para no denigrar su imagen.
Cuenta Francou, que estando en “La Casa de Todos” (así llamaba el a su casa paterna, que a la vez servía de panadería y fonda a la que los primeros colonos iban a “hidratarse” y descansar, emplazada sobre calle Dr. Gutiérrez, entre Estrada y Av. Mitre, frente al Jockey Club, hoy pastelería Pepe’s, -32.164309, -58.403167), estaba don Domingo con don Luis en una charla que de apoco fue tornándose álgida. Dice Francou:
Para cuando Don Pioli ocupaba el lugar no estaba la construcción actual que se debe a Vilche, en cambio, había allí unos paraísos, álamos y plantas de membrillo, además de un gran parral, una huerta y flores de jardín. Destaca la cantidad de pájaros que se posaban sobre esos verdes, recordando que por el tiempo que evoca su memoria, no había gorriones.
Cuenta Francou que Pioli hizo un acuerdo con don Héctor, sobre la construcción de 100 arados a cambio de los cuales recibiría la tierra en cuestión, es decir, el lote 151 de la Concesión 42 del plano de fundación; a la que se comprometió en alambrar y trabajar, por tanto, alternaba su oficio de herrero con el de agricultor. Hoy este lote se encuentra delimitado por calles Follet Holt, Bv. F. Francou, Bv. Schroedder y Av. Urquiza.
Además de la Av. Libertad, dentro de sus límites se encuentra lo que hoy es la mitad de Plaza Moreno y la ya desaparecida Laguna de Baron (que fue rellenada y sobre la cual se construyó el barrio Medalla Milagrosa, motivo por el cual suele haber anegamiento de agua allí).
Extraoficialmente, hay versiones de que este acuerdo entre don Pioli y don Héctor no resultó como se esperaba, y aunque no tengo pruebas fidedignas de esta aseveración, algunos destellos de esto puede encontrarse en el segundo libro de Francisco H. Francou, "El Alma de Mis Pagos", 1943, Talleres Gráficos de la Provincia de Entre Ríos, edición de 1990, pp.96-97, cuando remite a un altercado sucedido entre don Domingo y un tal “don Luis” de quien no da mayores detalles para no denigrar su imagen.
Cuenta Francou, que estando en “La Casa de Todos” (así llamaba el a su casa paterna, que a la vez servía de panadería y fonda a la que los primeros colonos iban a “hidratarse” y descansar, emplazada sobre calle Dr. Gutiérrez, entre Estrada y Av. Mitre, frente al Jockey Club, hoy pastelería Pepe’s, -32.164309, -58.403167), estaba don Domingo con don Luis en una charla que de apoco fue tornándose álgida. Dice Francou:
“[…] Era la época en que la población, especialmente la de la colonia, estaba embarullada con las cuestiones del fundador y sus compradores de tierra. Don Domingo era la bonanza personificada. Incapaz de ofender a un semejante, defendía lo que él creía de su derecho, exponiendo sus argumentos con serenidad de hombre resignado.
Don Luis tenía otro temperamento. Era como ají picante, por lo bravo.
"[...] En un momento de la discusión pronunció una imprecación terrible, dio un paso atrás, levantó en alto su pesado bastón de "coronillo" y se afirmó como para descargarlo con toda la fuerza que da la rabia sobre la cabeza de don Domingo, el que nada hizo para atajarse el golpe que todos los presentes (menos uno) esperaron estupefactos.
Por suerte para don Domingo, don José Grand que se encontraba atrás de don Luis, le manoteó el bastón de marras, y evitando el bastonazo suspendido, que de haberse concretado, hubiera abollado la cabeza del gran artesano de los primeros arados que tajearon las cuchillas y laderas de mis pagos inolvidables"
“[…] Don Luis quedó adentro del boliche, más bravo que un zorrino. Los demás parroquianos trataban de calmarlo, mientras que mi artesano se perdía en lo oscuro de la noche, oyendo los consejos de una madre afligida.
Grande como Goliath y fuerte como Urso, el Vulcano de la fragua que encendió la primera hoguera en la aldea naciente de mi rincón nativo, no estaba hecho para la pelea.
Sus manos como tenazas y sus brazos hercúleos, capaces de doblar y moldear el hierro a su antojo al pie de la bigornia, estaban ejercitados para obras útiles únicamente y no para estrangular a un semejante.
¡Benditas las manos que saben trabajar y que son incapaces de ofender!”
Don Pioli fue además un hombre muy servicial y solidario con las primeras instituciones, donando trabajo y materiales sin percibir remuneración alguna. Francou lo recuerda trabajando con sus hijos en la descarga de materiales para la construcción del templo, siendo ferviente creyente.
Solía encontrárselo a la salida de la misa como "pregonero", parado sobre un cajón junto a la puerta del templo, leyendo el diario en voz alta, transmitiendo así las noticias locales y del mundo en tiempos donde el analfabetismo era la regla, y el pueblo era un crisol de dialectos con predominancia de los tres cantones alpinos: Vallais, Piamonte y Saboya.
Hombre de talla gigantesca y espalda encorvada, brazos hercúleos, manos callosas, cara tiznada y frente sudorosa. Figura ataviada a un viejo delantal de cuero marrón, con flecos que casi llegaban hasta el suelo.
Lo recuerda en su trabajo, tirando la cadena que activa el fuelle que alimenta con aire la fragua, levantando chispas, al tiempo que colocaba un hierro que al rato sacaba al rojo-blanco para moldearlo a golpes. Rejas, arados, elásticos de sulky, bujes de carro, eje de carreta se forjaron sobre su yunque.
En 1903 se trasladó a Urdinarrain. Falleció el 18 de junio de 1911. Su esposa lo acompañaría el 7 de agosto de 1938.
Conforme a la entrevista realizada a su bisnieto, Miguel Ángel Pioli, en Las Moscas, Entre Ríos, el 7 de enero de 2026, este poseía campos en cercanía de esta localidad. Miguel también me mostró la foto de don Domingo y su esposa Ángela Arato, que se adjunta al final del artículo. La tierra de Domingo Pioli en Las Moscas se muestra en la carta topográfica IGN 1:100.000 (-32.100811, -59.001474).
SUS RESTOS
El 19 de mayo de 2026, recorriendo la ciudad de Urdinarrain, me dirigí al cementerio para coronar una investigación que fui realizando sobre el primer herrero de Villa Elisa: Domingo (Doménico) Gamaliel Pioli. Por intermedio de sus familiares, sabía que sus restos descansaban en el cementerio de aquella ciudad.
Al ingresar, en horas de la tarde de un otoño de sombras largas, no había nadie allí, y caminando entre tumbas y panteones no había podido localizarlo. Finalmente, Eduardo, cuidador del cementerio me indicó donde había un panteón que dice "Familia Pioli", que se encuentra a la izquierda tras ingresar por el acceso principal (-32.692370, -58.861291).
Hacia él me dirigí, verificando que no había una tumba que tuviera su nombre. Sin embargo, era prometedor, pues había un "Domingo Pedro Pioli Gandini" fallecido en 2008 y allí sepultado, lo que sería más que casual. Aunque hoy ya no se acostumbra tanto, antes era muy común que los hijos portaran el nombre de sus padres, y que un mismo nombre se perpetuara de generación en generación.
Pero el Domingo que yo buscaba no aparecía.
Inspeccioné el panteón en todo su perímetro exterior, pero no había placas allí que confirmaran que este era el paradero de sus restos, sin embargo, una sorpresa me conmovió. Al mirar hacia arriba, como buscando respuestas, observé en la parte superior, que el panteón tenía una cruz de mármol, con lo que parecía ser una inscripción. Subí por las escaleras a la sección de nichos de planta alta que está contigua, y para mi alegría allí estaba lo que buscaba. La cruz de mármol decía:
Aunque comprendo lo triste del hecho, y lúgubre del lugar, en lo personal me permitió cerrar un ciclo de reparación histórica sobre este gran hombre de mi pueblo, que comenzó un día, hace tiempo ya, leyendo "El Alma de Mis Pagos".
"[...] Es don Domingo el Vulcano de mi terruño amado" ─ remitiendo su imagen ala del Dios romano del fuego.
"[...] ¡Hombre de vida sencilla, de fecunda prole, de trabajo rudo, de corazón cristiano y de alma generosa, viven en estas páginas que a tu memoria dejo, las emociones de quien te trae de nuevo a su aldea inolvidable, para que las generaciones venideras del pueblo que se despertó a la acción con las vibraciones de tu yunque y del que fuiste el primer mojón, no olviden que en la lucha también gana el recuerdo, los que pasaron por la tierra dignificándose en el trabajo de los humildes!"
"[...] Hombre de trabajo, de saludable actuación en la alborada que alumbró el pueblo de mi nacimiento, he guardado para él, por lo que como valor moral representa en una sociedad, un aprecio inestimable que dejo impreso en estas líneas, con la emoción de un recuerdo que deseo perdure más allá de mis días".
Inspeccioné el panteón en todo su perímetro exterior, pero no había placas allí que confirmaran que este era el paradero de sus restos, sin embargo, una sorpresa me conmovió. Al mirar hacia arriba, como buscando respuestas, observé en la parte superior, que el panteón tenía una cruz de mármol, con lo que parecía ser una inscripción. Subí por las escaleras a la sección de nichos de planta alta que está contigua, y para mi alegría allí estaba lo que buscaba. La cruz de mármol decía:
DOMINGO PIOLI
Q.E.P.D.
FALLECIÓ EL 18 DE JUNIO DE 1911
SU ESPOSA E HIJOS LE DEDICAN ESTE TRISTE RECUERDO
Aunque comprendo lo triste del hecho, y lúgubre del lugar, en lo personal me permitió cerrar un ciclo de reparación histórica sobre este gran hombre de mi pueblo, que comenzó un día, hace tiempo ya, leyendo "El Alma de Mis Pagos".
3. CONCLUSIONES
Transcribo literalmente las palabras de Francou, puesto que no quiero perder una pizca de su floreado contenido a modo de conclusión.
Transcribo literalmente las palabras de Francou, puesto que no quiero perder una pizca de su floreado contenido a modo de conclusión.
"[...] Es don Domingo el Vulcano de mi terruño amado" ─ remitiendo su imagen ala del Dios romano del fuego.
"[...] ¡Hombre de vida sencilla, de fecunda prole, de trabajo rudo, de corazón cristiano y de alma generosa, viven en estas páginas que a tu memoria dejo, las emociones de quien te trae de nuevo a su aldea inolvidable, para que las generaciones venideras del pueblo que se despertó a la acción con las vibraciones de tu yunque y del que fuiste el primer mojón, no olviden que en la lucha también gana el recuerdo, los que pasaron por la tierra dignificándose en el trabajo de los humildes!"
"[...] Hombre de trabajo, de saludable actuación en la alborada que alumbró el pueblo de mi nacimiento, he guardado para él, por lo que como valor moral representa en una sociedad, un aprecio inestimable que dejo impreso en estas líneas, con la emoción de un recuerdo que deseo perdure más allá de mis días".
SI ES LA VOLUNTAD DE NUESTRO PROCER LOCAL... QUE ASÍ SEA
Matías H. Paea
IMAGENES ANEXAS
| Plano primitivo de la Colonia Villa Elisa y su centro urbano con detalles de las propiedades de don Domingo Gamaliel Pioli |
| Plano primitivo de la Colonia Villa Elisa y su centro urbano con detalles del trazado de avenidas Libertad y Guiffrey |
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| Imagen aérea de 1974 con detalle de las propiedades de don Pioli |
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| Imagen satelital con la ubicaciones de las propiedades de don Domingo Pioli |
| Casa de Héctor Vilches, construida sobre lo que otrora fuera el la casa y taller herrero de don Domigo Pioli en esquina de Av. Mitre y H. de Elia |
| Plano original de Villa Elisa con manzanas pertencientes de Domingo Pioli (cortesía de Marcelo Orcellet) |
![]() |
| Registro Catastral de 1901 que califica de PANTANOSA a la Colonia Villa Elisa |
| Ángela Arato y Domenico Gamaliel Pioli (créditos: Miguel Ángel Pioli, bisnieto, Las Moscas, E.R. 07.01.2026) |
| Ángela Arato y Domenico Gamaliel Pioli (reparación con IA) |
| Visita a Miguel Ángel Pioli, Las Moscas, E.R., 07.01.2026 |




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